¿Quién hay detrás?

Soy Iñaki.

No tengo un máster en turbopropulsores aerospaciales. No soy programador. Lo que sí tengo es una obsesión que me acompaña desde siempre: si algo me quita el sueño, tiene que desaparecer.

Con 20 años trabajé en una fábrica de Piezas de aviones en el País Vasco. Cuando lo cuento la gente flipa. Y no, una fábrica es una fábrica. Monótona, sucia, fría en invierno y calurosa en verano. Pero ahí aprendí cosas que no te enseñan en ningún sitio. Entre bocadillo y bocadillo un traficante me explicaba cómo funcionaba su negocio con una claridad que flipas. El tipo tenía más visión comercial que el 90% de los directivos que he conocido después. Solo que dedicada al lado equivocado.

Con 25 me fui a Madrid. Trabajé en tiendas de ropa de marcas de caché en barrios con nombre de jamón. Aprendí que la gente no compra productos, compra cómo se siente cuando los lleva. Y que si sabes hablar con la gente —de verdad, no de vendedor— ya tienes medio partido ganado.

Después Salamanca. Un Call center. Elegí hacer llamadas cuando todo el mundo quería recibirlas. Si haces lo mismo que los demás conseguirás lo mismo. Aguanté cinco meses con contratos de 15 días donde te renovaban si vendías, sino no. Después de 5 meses y medio, pedí que NO me renovaran: quedabamos 3/20.

Con el tiempo llegué a vender software. Lo que sé es escuchar un problema y explicarlo en castellano —no en siglas que ni la madre del que las dice entiende— y eso ya es el trabajo hecho.

Y entonces llegó el verano de 2023. Dos hijos, uno de tres años y una de dos. El verano más caótico de mi vida disfrazado de vacaciones. Una empresa donde pusieron al mando a alguien sin principios. Lo vi venir. Me olí antes que los cerdos a las trufas que aquello no iba a acabar bien, así que preparé el terreno.

Me echaron. Me pagaron lo que me debían más un 20% de propina. Un amigo me dijo: vente, que curramos juntos. Le dije que me atraía pero que éramos muy amigos y no quería que el trabajo lo estropeara. Me insistió. Esperé el verano. Llegó septiembre y dije que sí. Ahí empezó todo.

Los tres fracasos

Con tiempo por primera vez en años, me di cuenta de que quería resolver problemas. Los de mi amigo, sí, POR SUPUESTO. Y también los míos. Y si de paso le servían a alguien más, mejor.

Así que lo intenté. Tres veces. Y las tres veces salió mal.

Fracaso 01 · Octubre 2023
Sábanas portuguesas sin comprar ni una sola sábana

Desde adolescente las sábanas me parecen una mierda. Una mierda áspera. 50% poliéster, 50% mierdester. Pasas más de 50 horas a la semana envuelto en algo que no te gusta. Así que monté una tienda de sábanas portuguesas de algodón orgánico sin comprar ni una. Todo dropshipping. Le puse nombre: Cumulus Brand. Hice la web, el logo, 20 vídeos. Tres meses después: 10 seguidores y 0 eurazos. Cerré el chiringuito.

Lo aprendido → Sin confianza no hay venta. Da igual lo bueno que sea el producto.
Fracaso 02 · Junio 2024
Cuentos personalizados con IA y 10.000 seguidores falsos

La IA ya escribía muy alegremente. Cada noche el mismo problema: qué cuento le leo al niño. Los mismos de siempre. Me los sé de memoria. Me duermo yo antes que él. Así que monté 20cuentos.es: suscripción de cuentos personalizados con más polvo que el estante de una biblioteca. Le metí 10.000 seguidores falsos por 50€ para mover el algoritmo. Conseguí casi 100 leads. Suscriptores de pago: cero. La respuesta de los padres fue: están bien para contar, pero no queremos pantallas. A esta edad preferimos cuentos físicos. Cogí la puerta y la cerré.

Lo aprendido → Puedes tener razón con el problema y equivocarte con la solución.
Fracaso 03 · Septiembre 2025
Software para residencias de ancianos que nadie quería

Estaba en la residencia de mi abuela. Las auxiliares hacían el parte diario a mano. En papel. Cada día. Dije: ¿pero esto no tenéis nada más ágil? Me dijeron que no. Llamé a 20 residencias haciéndome pasar por estudiante universitario. Las 20 me dijeron que sí era obligatorio. 18 lo hacían a mano. Me puse más contento que un perro con dos colas. Construí el MVP con Claude. Volví a llamar. Resultado: les parecía interesante, pero no tenían ese problema. Tienen unos libros numerados que llevan años usando y que enseñan a inspección. Funciona. Cerré el capítulo.

Lo aprendido → El problema tiene que ser tuyo. De verdad. No el de otro.

"Tres fracasos en dos años. Y en los tres aprendí lo mismo desde ángulos distintos: resuelve tu problema. El que te quita el sueño de verdad. No al revés."

Cuando empecé a resolver los míos

Cuando dejé de buscar problemas de otros y empecé a resolver los míos, todo cambió. Las herramientas que construí nacieron de un martes por la noche en el sofá, de una pregunta que se repetía cada semana, de una fricción concreta que tenía nombre y apellidos.

🏋️
Plan de entrenamiento

La Sra. Bernal me dijo: me duele la espalda, me duele el cuello, me muevo menos que el sofá. Pero cuando por fin tenía tiempo el gimnasio estaba a reventar, y cuando estaba libre le apetecía menos que hacer la declaración de la renta. Así que le monté un plan de 10 semanas en casa, con lo que teníamos: dos pesas de 1kg, dos de 2kg, unas gomas y una esterilla compradas en la pandemia y con más polvo que el estante de una biblioteca. Lleva cinco semanas sin fallar un día. El niño Bernal la mira en el salón con los ojos como platos y dice que se va a poner como Hulka.

🍽️
Menú familiar

En mi casa las comidas son cosa mía. No me quejo, me gusta cocinar. Lo que no me gusta es pensar qué cocinar cada día. Abres la nevera, miras, cierras, vuelves a abrir. Como si en los diez segundos que han pasado hubiera aparecido algo nuevo. No ha aparecido nada. Así que lo automaticé: subo el menú del comedor del cole, meto mis recetas rutinarias, y la app genera el menú del mes con lista de la compra. Ahora abro el móvil por la mañana y sé lo que ceno esta noche.

🛒
Mercadon@ BI

Mercadon@ lleva dos años mandándome los tickets al móvil. Eso solo beneficia al Sr. Roig, que se ahorra papel. Yo tenía un montón de datos que no servían para nada. Pensé: si organizo todo esto puedo saber qué compro, cuándo, cuánto me sube cada producto, cuáles son los caprichos y cuáles la compra real. No me solucionaba la vida, pero me daba algo que vale más: saber dónde estoy.

💰
Finanzas familiares

La pandemia me hizo reflexionar mucho sobre el dinero. Leí muchos libros, oí muchos podcasts. Y cuanto más aprendía más sentía que no sabía nada. Pero lo que sí sabía era que tenía más cuentas que dinero y lo movía más que el rabo de una lagartija. Así que monté algo que recoge todos los extractos, los categoriza solo y me da el resumen real de qué pasa con nuestro dinero cada mes.

🏛️
Patrimonio

Deudas, inversiones, ahorro, vehículos, inmuebles. Todo en un panel. Para saber cuánto tienes de verdad, no el que crees que tienes. Porque una cosa es lo que entra y lo que sale cada mes, y otra muy distinta es ver el número real.

✈️
Planificador de viajes

Después de diez años con la Sra. Bernal y una media de dos o tres viajes al año, tengo un sistema mental bastante elaborado. Eso de ir a un sitio y vagar sin saber me genera la sensación de que me voy a perder la mitad. Así que lo organizo, sin que eso quite la espontaneidad de decidir en tiempo real si lo hacemos o no según venga el momento.

🧠
Brain Training

La Sra. Bernal me dijo un día: cada vez tengo menos memoria, no retengo. Y es verdad, cada vez memorizamos menos. Así que monté diez minijuegos de entrenamiento cognitivo, con perfiles para cada uno de la familia, ranking y desafío diario. No es que ahora me sepa el Quijote de memoria. Pero algo está pasando ahí dentro.

Por qué 9€

Hay gente que abre la nevera tres veces seguidas esperando que aparezca algo nuevo. No aparece nada. Nunca aparece nada. La tercera vez la cierran igual que la primera, con la misma cara y sin haber decidido nada.

Eso no es falta de disciplina. Es que nadie les ha quitado el peso de pensar en eso.

Y luego está el domingo por la noche. El que empieza el lunes con tres preguntas flotando: qué cenamos esta semana, cuánto llevamos gastado este mes, qué hacemos con los niños el jueves que no hay cole. Tres frentes abiertos antes de que suene el despertador.

No es que esas familias sean más caóticas. Es que nadie les ha organizado esas tres cosas para que no tengan que pensarlas.

De eso va Casa Bernal. No de ser más disciplinado. De tener menos cosas en las que serlo.

"Si algo me quita energía mental sin que sirva para nada grande, tiene que desaparecer."

No hice estas herramientas para venderlas. Las hice porque las necesitaba. Estas me quitaron el sueño a mí.

Si a ti también, bienvenido.

Iñaki
Casa Bernal

9€/mes. Acceso a todo.
Sin permanencia.

Una herramienta para cada fricción del día a día familiar. Configuras las que necesitas en cinco minutos.

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